IGNORANCIA O CONOCIMIENTO
(o la aproximación a los límites del pensamiento humano)
Las ideas que expongo a continuación están relacionadas básicamente con los conceptos de felicidad y de egoísmo.
Lo que busco son respuestas válidas a algunas preguntas sobre los orígenes.
- ¿Cual es el origen de la existencia? (de la existencia en general, de cualquier existencia, no sólo de la humana).
- ¿Que fue lo que provocó el inicio de todo lo que conocemos? (aún no me atrevo a preguntar sobre lo que no conocemos, pero todo se andará).
Me pongo a pensar...
Recuerdo una idea que daba como respuesta la voluntad, el querer, que era el detonante de cualquier inicio. Esa pulsión era la que marcaba el inicio de una creación o de una acción.
Pero mi forma de pensar (y me refiero a mi estructura mental, a mi manera de estructurar los pensamientos) me ha llevado durante los últimos años a intuir que hay algo más, previo a la voluntad, que marcaba ese inicio.
La idea por sencilla puede parecer estúpida, y es la siguiente: nada se inicia si no produce algún tipo de placer. Y este es un objetivo general, es decir, cualquier cosa o animal tiene como objetivo el placer propio en todas y cada una de sus acciones, creaciones, pensamientos o cambios, ya que eso les aproxima a la felicidad.
Ese placer propio como objetivo es una forma de egoísmo en origen, y más concretamente la necesidad de placer propio.
Por deducción llego a una respuesta previa y hasta ahora incontestable:
(o la aproximación a los límites del pensamiento humano)
Las ideas que expongo a continuación están relacionadas básicamente con los conceptos de felicidad y de egoísmo.
Lo que busco son respuestas válidas a algunas preguntas sobre los orígenes.
- ¿Cual es el origen de la existencia? (de la existencia en general, de cualquier existencia, no sólo de la humana).
- ¿Que fue lo que provocó el inicio de todo lo que conocemos? (aún no me atrevo a preguntar sobre lo que no conocemos, pero todo se andará).
Me pongo a pensar...
Recuerdo una idea que daba como respuesta la voluntad, el querer, que era el detonante de cualquier inicio. Esa pulsión era la que marcaba el inicio de una creación o de una acción.
Pero mi forma de pensar (y me refiero a mi estructura mental, a mi manera de estructurar los pensamientos) me ha llevado durante los últimos años a intuir que hay algo más, previo a la voluntad, que marcaba ese inicio.
La idea por sencilla puede parecer estúpida, y es la siguiente: nada se inicia si no produce algún tipo de placer. Y este es un objetivo general, es decir, cualquier cosa o animal tiene como objetivo el placer propio en todas y cada una de sus acciones, creaciones, pensamientos o cambios, ya que eso les aproxima a la felicidad.
Ese placer propio como objetivo es una forma de egoísmo en origen, y más concretamente la necesidad de placer propio.
Por deducción llego a una respuesta previa y hasta ahora incontestable:
"La necesidad de placer propio es el origen de todo lo conocido".